Pobreza, obediencia y castidad en la Compañía de Jesús

 

Una vez culminado el noviciado, el jesuita pide formalmente a la Compañía pronunciar los votos de consagración religiosa. Éstos consisten en una promesa formal de pobreza, obediencia y castidad perpetua.

“Los votos en la Compañía de Jesús tienen una naturaleza apostólica. Los votos son, por una parte, expresión del seguimiento de Cristo pobre, virgen y obediente; y por otra, repudio profético de los ídolos del mundo (dinero, placer, fama y poder). Además se recoge el aspecto testimonial de los votos que tiene que ser visible y eficaz, y por último, el sentido escatológico de los mismos como anticipación del Reino de Dios. Otro elemento importante de los votos es que su meta es la libertad de corazón. Se trata de renunciar para ser libres en un triple sentido: pobres para compartir, castos para ser de todos y obedientes para responder a la llamada de Cristo.”

Votos del bienio y últimos votos

Los votos se entienden como parte del proceso de incorporación definitiva a la Compañía. Los primeros votos se llaman “votos del bienio”, aludiendo a los dos años de noviciado, pues se realizan una vez finalizado éste. Estos votos son perpetuos. Sin embargo, cuando un jesuita termina toda su formación y hace la Tercera Probación, vuelve a hacer los votos de pobreza, obediencia y castidad y es recibido por la Compañía definitivamente ya como un jesuita formado.

Fuente: Kolvenbach, P. H., Los estudios especiales, en La Formación del Jesuita, 137-138.