La Primera Etapa pretende cimentar, en continuidad con el proceso iniciado en el Noviciado, el dinamismo de crecimiento integral del jesuita en el cuerpo apostólico de manera que pueda realizar la primera misión que le es conferida al pronunciar sus votos;1 es decir, su formación entendida como el desarrollo integral de su persona en un medio académico, espiritual, comunitario y apostólico adecuado.

Es característico de esta etapa un momento de ruptura con lo que fue el inicio de la vida en la Compañía (en el Noviciado) y un nuevo encuentro del Escolar con su persona, sus limitaciones, sus cualidades y un contacto realista y responsable con el mundo y la vida cotidiana. Por ello es particularmente importante que los procesos rebasen el nivel meramente personal del sujeto y se realicen en pertenencia y crecimiento dentro del contexto de la Compañía. El superior local, con la ayuda de la cuenta de conciencia, estará pendiente de este proceso.

Debe quedar claro que el sujeto no será preparado para optar o no por la Compañía, sino encaminado a crecer ya dentro de ella.

1 Kolvenbach, Peter-Hans, La formación desde el fin del Noviciado al comienzo del magisterio, AR XX, 87, 1.9
 
Primera Etapa (Estudios de Filosofia) - Vocaciones Jesuitas