Los jesuitas, al recibir el sacramento del orden sacerdotal, han profundizado en la inteligencia de la Fe para capacitarse en el servicio pastoral y saber ser apóstoles de Jesucristo al servicio de su Iglesia, transmitiéndolos y adaptarlos a las personas, tiempos y lugares.

El estudio a fondo de idiomas, disciplinas sagradas y profanas, antes o después de su ordenación sacerdotal, ha hecho de los jesuitas, durante casi cinco siglos, los líderes intelectuales del catolicismo. San Ignacio de Loyola quiso que sus hijos estuviesen siempre preparados para ser enviados con la mayor celeridad, allí, donde fueran requeridos por la misión de la Iglesia.