Como a los discípulos que preguntan a Jesús dónde vive, el novicio responde a la invitación de “vengan y lo verán”, y se quedan con Él todo aquel día. Es el momento de la experiencia fundante en la relación con Jesús.

Al entrar al Noviciado los novicios continúan un proceso de incorporación al cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús iniciado en su experiencia de Prenoviciado. El Noviciado les ayudará a madurar su opción por Dios en la misma Compañía hasta llegar a la expresión de su deseo de incorporación a través de los votos religiosos.

En este proceso se busca que el novicio tenga un conocimiento profundo de sí mismo, de Jesús y de la Compañía, en un dinamismo de crecimiento e integración como persona, que habrá de realizarse en el ámbito individual y comunitario.

El objetivo del Noviciado ha sido definido por el P. General como “la verificación de la vocación a la Compañía por medio del discernimiento de las diversas experiencias de formación y de probación, propias de esta etapa inicial”.

La experiencia seria, profunda y transformante de Dios por medio de los Ejercicios Espirituales constituye la experiencia central, para cuya preparación se dedican los primeros meses del Noviciado.

Los novicios, acompañados por el Maestro de novicios y su equipo, confirmarán su elección y el llamado del Señor a la Compañía de Jesús.

Fuentes: Cfr. Kolvenbach, Peter-Hans, Sobre la formación espiritual en el Noviciado, 137-138.